|
|
| Dani Flaco: "Si haces el trabajo como tú lo quieres hacer y de forma sincera siempre habrá gente que va a querer escucharlo"
|
 |
| Daniel Sánchez García, bautizado para la música como Dani Flaco, es autor de música y letra en todas sus canciones, con una personalidad escénica curtida en noches y noches cantando en bares, guitarra en mano y tocando en los espacios en los que crecen hoy los cantautores urbanos. Mientras va haciéndose hueco en el panorama musical español, Dani Flaco nos recibe en las oficinas de su discográfica, Vicious Records Barcelona, con un cordial saludo que ameniza el ambiente desde buen principio. Su carácter desinhibido y jovial nos permite gozar de una charla que, entre notas de humor, nos muestra un Dani Flaco reflexivo y crítico en torno a la situación actual de la música. |
 |
¿De pequeño, veías la música como tu vocación o fue a partir de la lesión que la descubriste?
La lesión vino cuando ya tocaba. Tuve varias, lo que pasa que la última fue la más fuerte. La lesión lo que hizo fue más fácil la decisión de dedicarme a la música o al fútbol. Con la lesión le cogí más miedo al fútbol y me di cuenta que era muy complicado. Me requerían mucho esfuerzo los entrenamientos para una carrera que se acababa ahora, con 30 años más o menos, y, en cambio, con la música casi estoy empezando.
Con 13 años compusiste tu primera canción “Comiendo Bocadillo de Pata de Perro”, que iba sobre un personaje marginal. ¿Ya te dabas cuenta de la crudeza de la vida?
Sí, no sé por qué, pero siempre me han llamado la atención ese tipo de personajes. De hecho, en este disco, la canción “Veinte Años Después” va sobre una prostituta, por ejemplo, que es la segunda parte de “Le Decían Jazmín”, que estaba en el primer disco “Salida De Emergencia”, que iba sobre un personaje marginal. O en este disco también está “Donde Juega La Partida”, que no es un personaje marginal pero sí que está un poco amargado de la vida, se olvida de volver a casa para cenar, ver a su mujer… No sé por qué me salió esa sensibilidad por esa gente, pero sí que es verdad que parece una canción de cachondeo lo de “Comiendo Bocadillo de Pata de Perro”, pero en realidad era una canción sobre un pobre hombre que a mi me daba pena e hice una canción. Pero claro, desde el punto de vista de un chaval de 13 años, o sea que imagínate la letra.
Te defines como un ‘cronista urbano’ porque te influyes para escribir de la realidad social que te rodea. Sin embargo, en diversas canciones de ‘Fuerzas de flaqueza’ haces referencia a sentimientos de dolor, de tristeza, de indiferencia, a situaciones de desamor. ¿Para escribirlas te has basado más en lo que has observado o en lo que has vivido?
Las historias me las invento, realmente. No hablo de mi vida privada. Yo soy el redactor de alguna forma, te metes en el papel. Lo que sí es bueno son los sentimientos que has tenido: el desamor lo hemos sentido todos en algún momento o la pena por un personaje marginal… Y sí que hay muchas canciones de desamor porque es mucho más fácil escribir, estilísticamente es más bonito a la hora de escribir una letra sobre el desamor que sobre el amor porque muchas veces el amor queda muy cursi y a parte es mejor disfrutarlo y hacerlo.
¿Qué intención tienes con las letras de tus canciones: criticar, ofrecer una cara oculta?
Es curioso porque a veces salen las canciones con cierto sentido de crítica, pero no lo pretendo. Yo hago las canciones por necesidad, ni hago nunca la canción pensando si va a ser el single o si la voy a meter en el disco. Hago canciones porque hago canciones y luego, cuando tengo unas cuantas, las meto en un disco. Tampoco hago discos conceptuales como hacen los artistas de hip-hop que hacen un disco basado en el tema ‘el leitmotiv en la pintura’. Yo hago canciones sobre lo que veo, tampoco es que diga ‘Voy a protestar sobre esto’ o ‘Voy a hacer la crítica a tal’. Sobre las vivencias que has tenido: en la SEAT te amargaba la vida un jefe o ves a un tipo que te da pena porque piensas ‘Cómo será su vida que no tiene ni para comprar pan o cualquier cosa’, entonces te van saliendo las canciones pero sin pensar nunca ‘Voy a hacer una canción sobre esto’. Te viene un verso y a raíz de ahí haces una historia.
¿Y tu capacidad poética también es innata?
La verdad que es curioso porque cuando iba al instituto, que te decían ‘Haz un comentario de texto’ sobre algún escrito o alguna poesía, yo escribía no tanto como si fuese una canción, pero ponía ahí mis cosas. Y muchas veces me lo tachaban en plan ‘Este tío está girao, no?’ (risas). Así que les debe hacer gracia ahora a los profes decir ‘Mira, y ahora el tío se gana la vida haciendo canciones’. Pero bueno, que no he hecho nada en especial: leer libros y estudiar. No he hecho nada más. Y escuchar música de la gente que me gusta y que me influye como Sabina, Javier Crae… Pero siempre cualquier canción te puede sorprender, incluso una canción de un estilo que no te guste y de repente puedes oír una frase que dices ‘¡Joer, que frase más bonita!’ y te puede dar una idea para algo.
Con un primer disco, superas una barrera, te introduces en el mercado. Con un segundo disco, los nervios disminuyen porque ya tiene un público fijo o aumentan por el ‘miedo’ a defraudar, a no ser tan bien recibido?
Aumentan un poco ‘a priori’. Una vez has acabado el disco y eres capaz de escuchar las canciones objetivamente -hasta que no pasa un mes o por ahí que se limpia la mente-, ves que has hecho un trabajo que está mejor que el primero y que evidentemente has aprendido a escribir mejor y has aprendido a utilizar mejor los aparatos del estudio. Empezamos a hacer maquetas al mes siguiente de que saliera el primer disco, entonces, he tenido dos años para madurar todas las canciones, para decir ‘este sonido no me gusta’, ‘esta frase la voy a cambiar’… Era todo un poco loco, pero el resultado es mejor.
Pero lo que es el proceso es más duro porque te viene a la cabeza que en el primer disco todas las canciones fueron probadas en directo de alguna forma, había hecho muchos conciertos y sabía que la gente cantaba las canciones. En el segundo pensaba ‘¿Y estas canciones funcionarán? ¿Les gustarán a la gente?’. Pero no es hasta el segundo disco que empiezas a tener un estilo un poco más definido, en mi caso es más rockero. Entonces también piensas ‘A ver qué van a pensar’, pero luego llegas a la conclusión de que si haces el trabajo como tú lo quieres hacer y de forma sincera siempre habrá gente que va a querer escucharlo, habrá un público, más grande o más pequeño, pero habrá un público.
Has dicho alguna vez que los medios de comunicación de Madrid tratan mejor a los artistas españoles. ¿Consideras que aquí hay una falta de preocupación por los artistas?
Realmente no sé si es la falta de preocupación, lo que sí que sé es que le dan muchísima más importancia a cosas más extrañas o venidas de fuera y probablemente mucho más minoritarias. Es decir, te puede venir un tío de donde sea, de Helsinki, a tocar a una sala y sólo vienen 10 personas de público, pero como hace una música rara, electrónica, lo sacan porque es posmodernista y más ‘cool’. En cambio, va un tío que es de aquí con una guitarra acústica y llena una sala de 500 personas y no le hacen ni caso. En cambio, vas a Madrid, y ahí sí que me ha pasado, que tocando en sitios más pequeños que aquí (Barcelona) me sacan en diarios que aquí no salgo. Pero bueno, no es mi lucha tampoco pelearme con la prensa, yo quiero hacer canciones y hacer conciertos, el resto ya vendrá y si no viene tampoco pasa nada porque yo ya me gano la vida así. No tengo ambición de salir en la prensa, lo que pasa es que me parece injusto a nivel global. Vivo más tranquilo porque no me conoce nadie por la calle y hace dos años y pico que no voy a la SEAT (risas).
¿Las canciones compuestas en catalán son un atributo a tus seguidores o como esfuerzo a promocionarte?
Parte de la prensa y algunas radios no apoyan a los artistas pequeños o a las discográficas independientes. Hay muchas que sí, pero hay otras que no por cuestiones que no entiendo o no quiero entender. Supongo que son cuestiones económicas. Más marketing que calidad, y no lo digo por mi sino en general. Aquí en la radio catalana está la cuota que un tanto por ciento de la música que emiten tiene que ser en catalán. Una emisora, la más potente, me dijo que por qué no traducía las canciones al catalán. Me dijo que a ella le gustaban mucho pero como no tenia órdenes de la central no las podían poner a nivel nacional, pero en catalán sí. Entonces dije: ‘La traduzco y si suena a Dani Flaco la grabamos y seguimos para adelante y sino, no’. Me gustó como quedó, empecé a adaptarla y se convirtió realmente en una cosa muy divertida porque es volver a explicar la misma historia, pero con otro lenguaje, con otra sonoridad y, por ejemplo, en “Salida de Emergencia”, el primer disco, el tío se acaba suicidando en el pantano y en la versión en catalán se cuelga de un ‘roure’ (roble). ¿Por qué? Porque sólo cabía de esa forma. Entonces es mucho más graciosa, es decir, tiene dos finales (risas).
¿Por qué no se incluyó “La Llei de l’Última Copa” en el álbum?
Porque la hice una vez salido el CD, bueno, una vez grabado. Y a parte son también cuestiones de marketing. Ahora hay un single para hacer otro tipo de promociones para quien lo quiera.
¿Cuál es la canción que te gusta más cantar?
Eso es muy complicado. La respuesta típica es ‘todas son hijas mías’ y es que es verdad. Es que va por épocas. Hay épocas en que te gusta más cantar una, es decir, por ejemplo, una de las que más me gusta del segundo disco es “La Ley del Último Trago”, que es la que está siendo el single ahora, pero como la he cantado como 100 veces en entrevistas en las últimas tres semanas, pues ahora quiero no escucharla, quiero no cantarla. Y coges el gustillo a otra que de repente no es single ni va a serlo pero dices ‘¡Hostia! ¡Cómo mola ésta que la canto una vez cada dos semanas!’ (risas). Me gusta mucho, por ejemplo,“Historias Desesperadas”.
¿A veces no pasa que estás cantando una canción y te viene la letra de otra?
No, eso me pasaba con el castellano-catalán. Y al final decidí que sólo me las aprendía en castellano, porque llega un momento al empezar la estrofa que dices ‘¿Y ahora qué viene?’, porque no estás siguiendo el hilo conductor de la historia. De repente era ‘¿Y ahora qué ha pasado?’, porque si has tenido que cambiar la estructura para que te cuadre te lías. No me suelo quedar mucho en blanco, pero cuando me quedo, me quedo. Lo que pasa que tengo suerte que como la gente se sabe las canciones… (risas).
La difusión de la música por Internet ha provocado la disminución de la venta de discos, pero, por otro lado, también ha facilitado la promoción de los artistas aumentando los ingresos por conciertos y merchandising. ¿Qué opináis de todo esto?
A mi Internet me parece una herramienta muy buena a nivel promocional, pero hay que legalizar las descargas. Parece que es como una medida antipopular y por eso supongo que tardan tanto en ponerles ley. Pero la gente tiene que entender que la música no se graba gratis, es decir, una de dos, yo hablo por mi, pero o me pagan por comprarme un disco, por ver mis conciertos y por comprarse las camisetas, o me vuelvo a la SEAT y mis canciones ya no las escuchan. No las puedo grabar porque me tengo que ganar la vida. Grabarlas es un estudio de grabación, un productor, unos músicos… Por ejemplo, con este disco hemos ido a Madrid, pues eso hay que pagarlo. Me parece muy bien todo Internet, excepto eso. No sería tan complicado, ya que mandamos ondas espaciales a la Luna, etcétera, etcétera, controlar que por cada descarga en Internet se pague por canciones, sin carátula o como quieras, pero que se pague. 50 céntimos, 0’60, 0’30, lo que sea, el precio que quiera poner cada uno, pero que se pague. ¿Por qué? Porque sino a nivel de la educación de la gente joven no van a valorar la música de forma artesanal. Al final nos la vamos a cargar porque sólo van a haber productos y ‘chikis-chikis’, con todos mis respetos, pero es verdad, eso no es música realmente, es un producto ‘friki’ digamos, y me parece muy bien y yo soy el primero que se ríe, pero eso hay que controlarlo de alguna forma.
En MusicaMp3, uno de nuestros objetivos es promocionar artistas noveles que quieren abrirse camino en el mundo de la música. ¿Qué consejo daríais a todos estos grupos?
La música tiene que ser tu vida, es decir, lo que te tiene que gustar realmente es hacer canciones y cantarlas, independientemente del número de personas que vengan a escucharte o de los discos que vendas. Ojalá yo esté hasta los 65 años tocando en sitios más grandes o más pequeños, yo lo que quiero es trabajar de músico. Y una vez que tienes esa ilusión, currárselo como nadie. Cuando yo estaba en la SEAT en el último año hice casi 70 conciertos, trabajando al día siguiente. Claro, tan sólo te creas un público y una gente a quien le gusten tus canciones de esa manera. Si tocas una vez cada tres meses no puedes crearte un público. Tienes que trabajar muchísimo y tener muy claro lo que quieres.
|
| |
|
|
Autor: Elisabet Salmerón y Miriam Noguera
|
|
|
|
 |
 |
 |
|
|
|
|