La cantante irlandesa Sinead O'Connor regresa a la música
Hace dos años dijo que abandonaba los escenarios definitivamente. Una promesa quebrantada porque la cantante irlandesa Sinead O'Connor regresa ahora a la música en busca de un público y un mercado más espirituales.
Veinticuatro meses atrás se retiró aduciendo que quería llevar una vida normal y corriente, anónima; alejarse de la fama e iniciarse en otra profesión cualquiera.
En ese momento era considerada una especie de sacerdotisa de la organización católica Tridentina Latina, disidente de la corriente más ortodoxa.
De acuerdo con la revista Hot Press, la cantante -que puso de moda el rapado y dejó al descubierto un cráneo lustroso y perfecto- firmó contrato con el sello discográfico Sanctuary Records y trabaja fervientemente en tres álbumes nuevos.
Se asegura que explorará los spirituals y el gospel, los cantos de profunda raíz folclórica.
De esa manera O'Connor rompe con sus votos de recogimiento, con los reclamos para que respetaran su vida íntima. Ella hizo estragos a principios de los 90 con su versión de un número de Prince, Nothing compares U2.
Después se desbordó en excentricidades, contrajo y deshizo matrimonios turbulentos y rompió, ante las cámaras de televisión, una foto del papa Juan Pablo II para disculparse luego.
Cierta prensa escéptica asegura que su alejamiento obedeció a un consejo sabio de sus asesores, quienes le recomendaron una retirada que le permitiera hacer pedazos la imagen explosiva que la había estigmatizado.
Ahora retorna a los 37 años en busca de un público adepto a la música del espíritu. Habrá que ver si lo consigue.