30 ABRIL 2008
Manu Chao (Paris, 1961) ha marcado a lo largo de su carrera como compositor un estilo y un código propio e incomparable que emociona y crea complicidad. Un estilo forjado por raíces roqueras profundas (antes de Mano Negra, Manu lució tupé), en deuda con el reggae, pendiente de los tambores africanos, enganchado a la rumba, electrónico si se tercia, cantinero siempre... Todo cubierto por un cálido edredón de sabiduría naïf. Este nuevo trabajo es ejemplo corregido y aumentando de todo ese rol creativo que el músico francés cultiva cuando no está encima de un escenario.
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