Hace un par de años Mushroom Pillow resucitó a Tarik con un disco (‘Sequentialee’) que, resumiendo las diferentes opiniones que suscitó, fue definido como el de un Edwyn Collins hispano. Desde los arreglos de las canciones hasta la elegancia de su imagen, todo en él recordaba el espíritu pop de Collins (o Divine Comedy, ya puestos). Y demostraba, tanto en las canciones en castellano como en inglés, que Alvaro era un magnífico intérprete de números pop atemporales, con un toque clásico que impregnaba toda la obra y a la vez con el ímpetu que exigen los medios de comunicación proveedores de éxitos.
El cambio con respecto a El Hueso y la Carne es que, con un repertorio completamente en castellano, el sonido se ha vuelto algo más crudo y los arreglos han cedido el espacio a la pegada y la inmediatez pop.
|