1992
"No sé bien los oídos que nos escucharon, los ojos que nos vieron, las bocas que corearon nuestras canciones, las manos que aplaudieron y sobre todo las risas sanas que compartimos con tanta gente que nos siguió en los conciertos. Conciertos entrañables en rincones de bares, en calles, en la mayoría de los casos sin escenario, nos resultaba más cómodo. Este mismo año en una acampada en contra del pantano de Itoiz una moza tocaba la guitarra al calor de la hoguera, la luna brillaba intensa, de repente unos acordes me resultaron familiares, estaba tocando Askatasunaren Haizea, ella no sabia que yo era de Koiuntura, tampoco se lo dije. Eso fue bonito, escuchar algo que habíamos parido, junto al tradicional repertorio de esas ocasiones, compartiendo espacio con Silvio, Aute, Pantxo eta Peio etc.Seguíamos viajando,dos o tres bolos al mes... "
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