El panorama rock nacional necesitaba un grupo como Presidente. No tan sólo por sus canciones, efusivos y descarnados perdigonazos de rock ágil, directo, emocional y contagioso, sino también por la franqueza y claridad con la que se expresa esta banda afincada en Sabadell (Barcelona) que ahora, y tras haber rodado sus maquetas por conciertos en toda Cataluña, por fin puede presentarse al gran público con un primer disco, llamado La venganza de las chicas asesinas, que en un mundo justo tendría que interesar a todos los amantes del buen rock hecho en nuestro país.
Presidente ya nace con la particularidad de ser el proyecto soñado y perseguido por John Caballés, un chaval de 29 años que ya tenía interés y pasión por el rock antes incluso de afeitarse. Caballés, ya curtido en la carretera y el estudio con su anterior banda, Estéreo, ha decidido dar el gran salto como autor, compositor, cantante y guitarrista con este proyecto en solitario que ha querido firmar como si fuese un grupo. Y es que si bien él se encarga de la composición de las canciones, de la producción y, en general, de dar la cara y liderar el proyecto, también es cierto que sus amigos y colaboradores (Dani Boada, bajista, Betel M. Daura, batería, y Martí, guitarrista), ese séquito de gente que muchas veces algunos artistas no quieren denominar banda por sobredosis de ego, resultan indispensables en la idea que Caballés tiene de Presidente, tanto en el estudio como encima de un escenario, el gran hábitat natural de la formación.
De hecho, lo que nos encontramos en este debut exultante y vitalista es un puñado de canciones esculpidas en carne viva, sin excesivos rodeos y con el don de la espontaneidad como gran aliciente, una chispa creativa que arde por dentro y necesita emerger en forma de composición: imperfecta pero verdadera, sin complejos. Es por esa inmediatez que la banda ha necesitado grabar el disco en directo dentro del estudio, con las tomas y cortes justos para no desviarse nunca del gran objetivo: lograr que el álbum suene tan compacto y convencido de sí mismo como lo hacen sus conciertos.
Con un registro vocal que muchos emparientan con el de Iván Ferreiro, ex cantante de Los Piratas, o con J de Los Planetas, y con unas canciones que tiene la extraña virtud de rebuscar por igual en referentes clásicos como The Cars, Cheap Trick o incluso Big Star como en nombres más contemporáneos como Fountains Of Wayne, Weezer o Nada Surf, por citar algunos ejemplos, la verdad es que su sonido no recuerda a ninguno de ellos pero sí desprende el mismo aroma de vitalismo melancólico de todos esos grandes grupos. En ese sentido, las letras de Caballés, buen observador de la realidad cotidiana que le rodea, ayudan a redondear una fórmula que sin experimentos con gaseosa, sin inventar nada nuevo, ni tampoco esa es su intención, consigue brindarnos uno de los mejores y más compactos discos de rock de este año. Tenemos Presidente para rato.
Componentes:
Johnnie Caballés “Johnnie” – voz y guitarra
Alberto martinez “Marti” – guitarra, coros y teclado
Daniel boada “Dani” – bajo y coros
Betelgeuser M.Daura “Betel” – batería
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