|
|
|
Tecnica Vocal - Banda busca
|
15 ENERO 2008 |
|
|
Armar tu primer banda, a los 15 ó 16 años, es divertido y novedoso. Nada puede detenerte. Ni la llegada del mismísimo apocalipsis es capas de frenar semejante proceso. Pero el tiempo pasa y muchos abandonan. De pronto uno se casa, otro engancha un laburo con turnos rotativos, otro se mete en la facultad... en fin, cosas de la vida. La cuestión es que no hay más banda. Entonces hay que armar una nueva o conseguirse una que ya esté armada. Yo recomiendo la segunda opción por ser mucho más rápida y práctica pero, guarda, hay que elegir bien.
|
|
|
Lo principal, sin duda, es que te guste lo que hacen. Después de todo si lo tuyo es cantar y hacer música, ¿Qué puede ser más importante que eso?. ¿Qué suene ajustado?. No creo, porque eso se consigue ensayando. Lo más importante es hacer lo que a uno le gusta. Que la música de la banda refleje, aunque sea un poco, lo que querés decir, para poder cantar con naturalidad y, por que no, hasta con cierta autoridad. Pero ojo!, no te confundas, cuando digo “autoridad” me refiero a conocer bien el palo. O sea, si escuchás Blues y Rock n’ Roll, y siempre cantaste eso, no te conviene meterte en una banda que haga cobers de Sepultura o Maiden, ni siquiera de Deep Purple (aunque ahí por lo menos podes usar un poco la armónica).
Es fundamental tener onda con el resto de los músicos. Eso, a veces, se sabe al toque, pero la mayoría de las veces las diferencias tardan en aparecer. Por eso es bueno saber lo que piensa el otro, que espera de la música, que intenciones tiene. Saber si se lo toma como un hobby o como algo serio, cuanto está dispuesto a laburar.
Todas esas cosas, si no se aclaran, después terminan causando deserciones de músicos o disoluciones de bandas.
También hay que estar preparado para decir “no”. Hay muchas formas diplomáticas de hacerlo. A veces no hay nada mejor que la verdad: “Estoy buscando otra cosa” o “Prefiero una banda en la que pueda escribir mis propias letras” (aunque siempre conviene ser flexible en este sentido, los demás también tienen cosas para decir). De todas formas, es importante aprender a decir que no. Nunca te dejes convencer por guitarristas desesperados... o por gente a la que le gusta tu voz porque se parece a la de un tipo al que no escuchaste nombrar en tu puta vida. Terminarías cantando cualquier cosa, con una banda que no te interesa... completamete al pedo.
Además eso no sólo te haría perder tiempo y energía a vos sino también a la banda, y no es cuestión de andar por ahí cagándole la fruta al prójimo. Bah... salvo que quieras ser tachado de todas las agendas.
Cuando encuentres la banda y decidas probarte cantá algo que esté dentro de tu rango, no te esfuerces excesivamente, no siempre vas a poder rendir al máximo, por eso no hay que mostrarse al máximo de entrada, sino después siempre van a esperar el mismo rendimiento y eso es insostenible. Lo único que vamos a conseguir es reventarnos la garganta.
También hay que estar dispuesto a recibir un “no” por parte del otro, no a todo el mundo tiene por que gustarle nuestra voz o nuestra manera de cantar.
Por ahí realmente buscan otra cosa o quizá no les guste lo que escribimos. ¿Quién sabe?. Por ahí desafinamos más de lo que ellos esperaban.
De todos modos no tiene sentido sentirse herido en el orgullo. En el arte no hay competencia y todo es muy subjetivo así que no nos tomemos muy a pecho las apreciaciones ajenas. Uno sabe hasta donde puede dar, si el otro tiene otras expectativas no es nuestro problema, mucho menos nuestra culpa.
Y, por supuesto, no conviene buscarse una banda que esté en la otra punta del mapa aunque, si estás convencido de lo que hacés, una horita de viaje no es nada, a tal punto que si descartás una banda que te gusta sólo porque te queda a una hora de viaje es momento de que te replantees si, verdaderamente, querés o no dedicarte a esto.
Gustavo Cipriano
gustavocipriano@rocketmail.com
EL RESPLANDOR, centro cultural San Martín, Capital, ciclo "Enero Negro" (30-1-1994)
|
|
|
|
|
|
|
|