Quisiera pensar que estos momentos se irán alguna vez, pero por otro lado no puedo vivir sin ellos. Sentir que en este vacío inmensoque me rodea no hay lugares que recorrer, ni caminos que seguir y donde las manecillas del reloj giran de manera inversa y aquel ruido no resuena mas en mis oídos en donde los perfumes y los olores ya no los huelo y mirar hacia delante no es ver ya un horizonte, puesto que detrás de mi todo recuerdo ha desaparecido y la memoria aniquila toda imagen epocal y en toda inmaterialidad que ya no es tal , si pensamos en la materia como referente y este no se da.
Es así como en la vaguedad de este lenguaje ya no hay más lógica ni discursos, sino más bien palabras, palabras que se mueven en un constante fluir vacío, palabras que son significaciones insignificantes de sentido. Pero tampoco son signos, pues no muestran nada, ni mucho menos definiciones para explicar un algo; pues todo aquello se ha vuelto nada que implica vacío. Tan temeroso se vuelve mi sentir ante lo absolutamente nada y ansiedad catártica en el instinto de muerte que llega, un deseo prturbador de destruír las sombras que se dirigen , que se vuelcan y revuelcan en mi cama.
Una absurda realidad enmarca y demarca la propia existencia de toda limitación metafórica, pues las palabras no dichas se desbordan a mis pies y todo decir se transforma al ritmo constante de toda metamorfosis que desfigura las palabras. La ausencia de toda imagen genera las sombras del pensamiento y así mismo la vida retorna al olvido del ser, del ente, de lo otro y de la identidad. Que dolor, que dolor se despliega por mis venas y entumece mi cuerpo y termina en nada, dejo de lado toda acción posible y la imposibilidad del querer soltar este lápiz, pues la única vida que deseo es seguir escriobiendo, no encuentro respuesta al por qué lo hago, pero una vez que comienzo dejo de preguntar y tampoco se cuándo podre terminar y no se si quiero terminar.
Las palabras danzan en mi mente y fuera de mi también aparecen y desaparecen y se burlan de mi mientras bailan, !maldita danza! que se despliega en movimientos sublimes como un llamado de los cuerpos informes que se ocultan tras el ritmo infatigable de los bailes que se muestran, a veces, como en un juego de ausencias y que seducen mi deseo y lo aprisionan, pues se ríen de esta mano inútil que no es capaz de dibujar y que tan sólo puede hacer garabatos como un niño.
Así esta danza se muestra en un giro de ritmos que se despliegan al compás de las palabras que bailan y que excitan mi lapiz, lanzandome al vacío, que es un salto a la pasión desenfrenada. Luego cuando me invitan a bailar con ellas me siento inmerso en la atemporalidad rítmica del canto que se alza alrededor de mi nostalgia de aquella nada. Aquellas, infieles son y luego me dejan a la deriva, como en medio de un interminable mar, para disponer de mi cuando ya no haya remedio: en éxtasis demencial se vivifica la escritura, que embarga al hombre en su soledad circundante que se moviliza al interior de si, al interior de nada, y al exterior de todo y viceversa y siempre es, y es vacío. “Imágenes diversas varían y desbordan la mirada del pensar, que recoge la marea del decir”.
Sensaciones desencadenan las palabras no dichas y quebrantan mi alma de tan amargo amanecer, quisiera ser y no ser al mismo final y al comienzo desaparecer. Remonta mi pena de la ausencia de su llegada y retuerce mi corazón ensangrentado de horizontes prometidos y nunca venidos, que ilusionan mi deseo, dejando un estrepitoso desconsuelo, este ha sido el camino recorrido en la significación, con el sentido, pues las imagenes han sido presencias que se relacionan con la realidad, de tanta claridad y de tanta luz y al final la exteioridad en ellas, es como el desborde del caudal de un río que borra los vestigios, que se metamorfosea al compás de la huella.
Escribir quiero las palabras que bailan dentro de mi y quieren decir y no pueden, pero tampoco callar es para ellas el no decir, pues mi boca nada dice y nada expresa en su hablar, sólo hace girar palabras irreverentes y amargas que limitan todo entredicho entre el ser y la nada obstruye toda relación entre yo y otro; entre el mi y mi ajeno que no es tal, pero es y es olvido.
Callar el ruido que me rodea
no es tan imprescindible
como el querer silenciar mis pensamientos
palabras incesantes que desgarran
cada latido, cada parte de mi,
cada parte de mi piel ...
que desfigura mi rostro cansado
y mis oídos sangran con desesperación
haciendo incervible el giro de movimientos
que entorpecen mi insensibilidad de sentires
Rebeliones cargadas de oscuridad
en el canto perturbador de los muertos
que se ocultan desocultndo el hastío de decir,
de decires tortuosos e impúdicos que desarman
toda relación abismal con las palabras
dejando sólo sombras.
No hay nada más presente que el olvido o más bien el deseo de este, pero a cada instante se develan las ausencias de aquellas palabras que se ocultan de la memoria o tal vez en esta; cada cuestionamiento posible hace imposible recordar y en cambio transforma los decires de tantos antiguos amaneceres como fueron aquellos bailes y cantos que quedaron en la escritura, eternizados en el devenir por medio de la pluma esvelta y dansarina que es capaz de traspasar todo tiempo y espacio, pues esta se enlasa en la escritura y vive en ella de manera atemporal y es así como se perpetúa en lo cotidiano para escribir las imagenes ausentes que son y se dan vacías.
La posibilidad de construir toda base y toda certeza, es más toda lógica presente en la razón reviste la imposibilidad de encontrar un horizonte presente, y por ello sólo queda lo inevitable, que es el movimiento de la escritura, ese movimiento flexible y diferenciado en si y desde si en un profundidad grande y peligrosa, de decires incomprensibles en totalidad, este abismo es la metáfora. Pero en el vacío de la escritura no hay referentes que se dan, ni caminos que seguir, sólo existe seguir y seguir escribiendo palabras llenas de nada pero que perpetuan en sus habladurías, decires insospechados donde la nada es posible y el todo es imposible. Las palabras van y vienen, buscan, encuentran y pierden, te orientan y desorientado perdiendote de manera placentera y encontrando tal vez al ser o el vacío o la soledad. Puede ser que llores tus alegrías y rías de tanto dolor, contradicciones de un devenir, que construyen quebrantos de decires y lo no dicho se plasma en una ausencia latente.
La unión de las palabras y la escritura, es como la unión del sol y la luna en el crepúsculo, es sólo un instante, pero sin medida determinada y que se diferencian en la realidad del vacío del escritor. Después toda palabra se desvanece y se diluye en mi alma; siento que la sangre brota en mi escritura blasfema que recahaza y niega toda construcción posible que intenta alimentar el orden de ideas y toda prsencia, pues los conceptos se defiguran desde la mirada estética, así también la escritura se demonta y se sumerge en la visión ciega de todos los abismos. Pues la diferancia se presenta como el polemos infatigable de cientos de batallas que fueron dichas y que seguiran diciendo desde lo ausente. Al igual que Icaro nuestras alas se derrittieron al querer llegar al sol, pues el exceso de luz ha oscurecido lo esencial para el escritor y para la filosofía al querer llenar de fundamentos por medio de una metafísica de la presencia, e intentar acabar con la totalidad de entes. De es te modo caer a los infiernos es perderse en un mar de temores, de horrores y pasadisos infertiles de toda existencia y en un cementerio fecundo de cadáveres que se mueven en torno al fuego para quemarse en él una y otra vez, una y otra vez ...ya que estan perdidos y fuera de todo tiempo y espacio.
En un grito desgarrador y silencioso se ha vuelto mi muerte cotidiana, muerte lenta que destruye toda ilusión posible y ensordece mis oídos a cada palabra, constante guerra y batallar es todo en el escritor , su camino perdido y caído en un conflicto eterno por obtener nada. Pero yo ya estoy cansado de tanta lucha y sólo deseo fundirme en las palabras, todo se ha vuelto tan luminoso a mi alrededor que mis ojos se cesgaron, sólo quieo oscuridad y vacío vaciado en la nada... alejando de mi todo camino, quiero desterrarme en la ausencia que calma todo ruído y clavar en mi pecho miles de espadas llenas de cruel victoria y admirable valor, para no despertar jamás y volar hacia Morfeo y cobijarme en sus brazos...
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